As tanquista británico en el Norte de África: Un poeta guerrero
Дата: 13.09.2018 12:57:52
Delhroh: Hoy quiero hablaros de otro de mis héroes favoritos con el que
además me siento muy identificado porque nuestras biografías,
quitando las distancias, tienen algunas similitudes. Un hombre con
un bello espíritu interior y un erudito del siglo pasado, amante de
los clásico y de la poesía, además de ser uno de los estudiantes
más brillantes de la Universidad de Oxford. Dado que es otro de mis
héroes favoritos voy de nuevo a postear casi integra su biografía
en lugar de subir únicamente un fragmento para que la disfrutéis al
máximo.
Keith, Douglas Castellain.
Vergissmeinnicht «Tres semanas y los
combatientes se han ido, Volviendo sobre el suelo de pesadilla
encontramos el lugar de nuevo, y encontramos al soldado tumbado
hacia el sol. El amenazador cañón de este arma lo eclipsa
todo. Tal y como pasó ese día, golpeó mi tanque una vez como si
fuera la entrada de un demonio. Mira. Aquí en el interior
del cañón la foto de su novia que ha escrito en ella: Steffi.
Vrgissmeinnicht con una escritura gótica. [...] .»
Este poema está escrito por uno de los poetas castrenses más
importantes de la 2ª Guerra Mundial, Douglas Keith. La sensibilidad
y exquisitez de los poemas y composiciones de este autor británico
lo convirtieron años más tarde en el poeta más importante que
participó en la contienda, y lo más importante de todo es que fue
oficial tanquista. Este poeta guerrera nació en la ciudad de
Tunbridge Wells en el estado inglés de Kent el 24 de enero de
1920. La casta le venía al galgo dado que su padre era
capitán del ejército británico retirado que se dedicaba a la
crianza de pollos en la granja familiar, la cual tuvo que cerrar
por dificultades financieras en 1926. El niño comenzó a estudiar en
el colegio de Edgeborough School, en la ciudad de Guildford aunque
solamente estuvo estudiando allí dos años, dado que la familia tuvo
que mudarse en 1928 a la ciudad de Gales por las dificultades
financieras del progenitor. El principal problema de la pobreza
familiar radicaba en la enfermedad de la madre de Douglas, dado a
los caros tratamientos a los que ella tenía que someterse.
Finalmente esta situación acabó por desestabilizar el matrimonio,
dado que se divorciaban en 1929. Su padre contraería nuevas nupcias
en 1930. Keith decidió quedarse con su madre y rompió todo trato
con su progenitor con el que nunca volvería a comunicarse.
No hay duda que todos los grandes escritores sufren a lo
largo de toda su vida, de tal forma que estos graves problemas
personales les marcan para toda la vida, encendiendo así los fuegos
gemelos de la creatividad literaria en su interior. Esto mismo lo
confirma Keith años después en una carta de su puño y letra que hoy
se conserva: «Viví solo la mayor parte de mis años de
formación de mi vida, y durante aquel tiempo viví solamente de mi
imaginación, la cual era tan poderosa que me pudo persuadir de que
las cosas que imaginé podían convertirse en realidad.»
Gracias a la generosidad del director de su escuela Douglas pudo
continuar sus estudios, dado que como ya sabemos su familia era
completamente pobre. En 1931 preparó su examen de ingreso al
Christ`s Hospital donde la educación era gratuita y dispondría de
ayudas económicas para poder seguir ayudando a su enferma
madre. Fue aceptado y pudo continuar sus estudios en
septiembre de 1931, lugar donde continuaría su formación hasta
1938. Es en esta institución donde se descubrió su considerable
potencial capacidad literaria y poética y su talento innato
para la poesía. Como todas las grandes figuras
literarias de todos los tiempos, la personalidad de Douglas era
compleja y diferente a la de muchos de sus contemporáneos: poseía
una personalidad caballeresca propia de otras épocas, quizás
fomentada por la autoridad y constante pobreza a la que se había
visto abocado a lo largo de toda su vida. Hay que decir que también
era un enfervorecido pacifista, pero aun así tuvo oscuros
acercamientos a las armas. Por ejemplo, en 1935 estuvo
a punto de ser expulsado de su escuela por robar y utilizar un
rifle de entrenamiento. No había duda que sentía una poderosa
atracción por ellas a pesar de su defensa a ultranza de la paz. Su
filosofía y sus ideas pacifistas resaltan enormemente en su
personalidad, más cuando se distinguió entre otros alumnos en el
Cuerpo de Entrenamiento de Oficiales en el que se alistó
voluntario… ¿herencia de las Historias que su padre le comentó
sobre la Primera Guerra Mundial? Posiblemente. Hay que decir
que desde 1935 su productividad como estudiante se hizo mucho más
productiva, dado que sobresalió como uno de los mejores estudiantes
de su promoción, y también destacó en varios deportes. En 1938, por
ejemplo, ganó un concurso de lectura sobre Historia en el Merton
College de Oxford. Tendría un excelente tutor en el Merton College,
un veterano de la Primera Guerra Mundial que se quedó completamente
impresionado por las dotes literarias de este ardoroso
guerrero. Douglas se convirtió en editor de la revista
The Cherwell, además de uno de los poetas que aparecieron en una
antología llamada Eight Oxford Poets (1941) (“Los Ocho Poetas de
Oxford”
. Keith fue una importante figura juvenil en el mundo de
la poesía y llegaría a conocer a otros poetas de su
generación. Acabaría, por méritos propios como
estudiante, en la Universidad de Oxford. Por supuesto, era un
hombre particular, y peculiares fueron también sus relaciones
sentimentales. Comenzó una relación con una estudiante china
llamada Yingcheng, hija de un diplomático. Hablamos de
“peculiar” porque hay que recordar que aún estamos hablando de los
años 40, en la cerrada sociedad británica de mediados del siglo
pasado, con sus intransigentes clichés sociales. Parece ser que la
joven asiática no estaba tan enamorada de él como pensaba, dado que
rechazó casarse con él. Este amor no correspondido le marcaría de
por vida, aunque tuvo otras relaciones posteriores. Nada más
empezar la 2ª Guerra Mundial Keith fue los primeros de Oxford en
alistarse para la guerra. Es curioso, pues hay que recordar que
había escrito encendidos poemas antibélicos en su periódico y en la
Universidad, pero tal y como él reconoció: «Todo cambia la
naturaleza de la guerra, el campo de batalla es simple dado que es
la escena principal de la guerra: es donde las cosas interesantes
suceden.» Estas palabras escondían en último término una sed
de curiosidad sobre la guerra, sed que quedaría más que saciada.
Además buscaba su propia fuente de creatividad, y la guerra apagó
su sed literaria de inspiración. Douglas se alistó en el
cuerpo de caballería soñando con aprender como “hacer cosas
increíbles con espadas y caballos”. A pesar de su formación tendría
que esperar casi dos años para ver cumplidos sus sueños. Su vida
militar comenzaría con un entrenamiento de 5 meses con vehículos
blindados en la ciudad inglesa de Gloucestershire. La verdad es que
Keith estaba amargado aquellos días por no poder acudir a la
guerra. Finalmente parece que su suerte cambió en junio de 1941,
cuando fue enviado a Oriente Medio. El barco que le transportaba
llegó al Cairo y poco después a Palestina donde se unirían a los
batallones blindados que se estaban preparando para dirigirse al
desierto. En este momento Keith ostentaba el rango de Teniente,
adquirido principalmente gracias a sus estudios universitarios de
Historia en Oxford. Pesé a los ruegos a sus superiores
Keith no sería enviado al frente, sino que se le asignó a una
unidad especializada en camuflajes. Ese sería su papel durante la
guerra. Tendría tiempo para lamentarse de su mala suerte en el
hospital, dado que contrajo algún tipo de enfermedad de relativa
seriedad que le mantendría durante un mes en cama. Nada más salir
del hospital mili-tar volvieron a confirmarle que, efectivamente,
su puesto estaría en la retaguardia. Su ardor guerrero podría
haberse diluido si hubiera podido seguir entrenando con algún
tanque, pero no había ningún vehículo blindado en la retaguardia,
todos habían sido enviados al frente. Sin muchas ocupaciones gastó
su exceso de energías en multitud de partidos de rugby con sus
compañeros, dado que tampoco tenían mucho más que hacer.
Con el inicio de las hostilidades en El Alamein al año
siguiente comenzó el entrenamiento de Douglas en como proporcionar
camuflaje a diversas unidades. Su falta de atención era más que
palpable, dado que lo único que pensaba era en adquirir experiencia
de combate. Durante las clases de entrenamiento olvidaba (tal vez
adrede) las diversas técnicas de camuflaje y sus oficiales
comenzaron a exasperarse con aquel universitario de Oxford. En las
cartas que escribía a Inglaterra se podía leer sus frustraciones en
este sentido: «El empuje en el desierto occidental parece
que va bien. Si no tienen cuidado no nos dejaran nada por hacer.
Pareceré idiota si regreso a casa si nunca entro combate.»
Como ya sabemos Keith era un hombre de acción que estaba dispuesto
a hacer lo que fuera para perseguir sus sueños. Cuando se enteró de
que los británicos habían sufrido graves bajas en El Alamein en
octubre de 1942 decidió actuar. Si su suerte no cambiaba la
cambiaría el mismo. Robó un camión y se dirigió hacia el frente,
conduciendo a través del desierto del Sinai con intención de
atravesarlo y: «Para divertirme hasta que me atraparan y me
juzgaran en un consejo de guerra.» Consiguió localizar a las
fuerzas del 8º Ejército Británico y se presentó al Coronel E. O.
Kellet. Su entrevista ante el Coronel sirvió para descubrir
su desobediencia, cosa que pareció importar poco al coronel dado
que habían sufrido graves pérdidas y estaba bastante falto de
oficiales para cubrir las bajas en sus unidades, por lo que la
jugarreta de Keith que había incluso llegado a falsificar una orden
para unirse a las tropas del frente, fue asignado al Pelóton A de
los Rangers de Sherwood. En esta unidad comandaría un tanque
Crusader Mark III, además de otros 5 tanques que componían su
pelotón. El Crusader Mark III era un tanque medio de 20
toneladas de una longitud de 5,97 metros. Con tres tripulantes
(comandante, artillero y conductor), tenía un blindaje de 32
milímetros, lo que le hacía que no fuera muy pesado y pudiera
alcanzar velocidades cercanas a los 40 kilómetros por hora en
carretera. Tenía un cañón de 57 milímetros que podía perforar
los tanques alemanes de aquella época (Panzer II, III y IV) sin
demasiados problemas. Nuestro poeta estaba completamente
lleno de júbilo y excitación, dado que por fin podría entrar en
combate: «Es excitante y emocionante ver a miles de hombres.
Muy pocos son quienes tienen una clara idea de porque están
luchando, todos endurecidos, viviendo de forma antinatural,
peligrosos, pero no completamente terribles, teniendo que matar o
ser matados, y aun así a intervalos se movían por el sentimiento de
camaradería con los hombres que les mataban y que sabían que les
iban a matar.» Este entusiasmo chocaba de lleno con su total
convicción de que no sobreviviría a la guerra. Era un soldado que
no conocía el miedo. Tenía ansias de adquirir experiencia de
combate a pesar del precio que tendría que pagar. Le
gustaba ensañar diferentes acciones en su cabeza, y el horror y la
desdicha de la guerra impregnaría sus poemas de aquel momento,
llegando a escribir el que es considerado el mejor poema bélico de
su generación. Ya en su unidad se preparó para la futura guerra del
desierto que le esperaba por delante. Desde luego nada le había
preparado para aquel campo de batalla: «Por muy lejos que
miraras lo único que se veía en la distancia eran dunas a la
izquierda y a la derecha y formaciones muy estiradas de vehículos
de todas clases, vehículos de tres toneladas y vehículos más
pesados de suministros, los grupos de trabajo de campo con grandes
vehículos de recuperación con manivelas de 25 libras y motos de
cuatro ruedas, cañones en agujeros con sus tripulaciones tumbados
detrás de ellos, fuegos hechos con gasolina por todas partes, donde
las tripulaciones hervían su té y carne enlatada en sus latas de
gasolina.» Aun así el encanto de la guerra parecía haberle
capturado: . También en aquellos días Douglas encontró la
camaradería que ansiosamente buscaba entre sus compañeros
tanquistas. Acompañado con una copia de “Alicia en el País
de las Maravillas” y otro con los mejores versos de Shakespeare
comenzó sus experiencias en el campo de batalla. Pronto vería su
primer cadáver, visión que se convertiría en algo tan común para él
como el comer. Estos primeros shocks serían recogidos élegamente en
una obra que recogió su presencia en África. También su vida como
tanquista apareció reflejada en sus cartas a familias:
«Aumentamos de nuevo nuestra velocidad pero parecía que no había
nada delante de nosotros. Comencé a suponer que habíamos dejado
atrás a Andrew en medio de la niebla y me di cuenta que os habíamos
perdido, sin ninguna información sobre nuestra posición y
objetivo.» El libro que recogería sus experiencias se
llamaría “Del Alamein a Zem Zem” donde quedaron plasmados todos sus
pasos en África, así como su experiencia en el aprendizaje del arte
de la guerra. En una ocasión cavaron trincheras tras abandonar sus
tanques y poco después comenzaron a ser atacados por fuego de
mortero. Douglas ordenó a sus hombres esconderse debajo de sus
Crusader. Después de algunos momentos un sargento apareció en lo
alto de una torreta y dijo: «¿Qué chorradas les estas
inculcando a tus hombres? Si paran de cavar cada vez que un poco de
mierda les caiga encima nunca terminarán. Vamos chicos, fuera y a
hacer un poco de este trabajo sangriento.» Estas lecciones
serían aprendidas muy bien por el joven teniente dado que trató en
todo momento de ser siempre honesto y claro en toda situación con
sus hombres, manteniendo siempre un característico humor que sería
una de sus señas de identidad en su unidad. En su obra fue muy
crítico con los oficiales de alto rango con los que tuvo ciertos
problemas, debido principalmente a sus orígenes humildes y a su
exquisita educación, dado que la mayoría de oficiales solían ser
miembros de familias pudientes o de la nobleza. También fue testigo
de la entrada de los primeros tanques Churchill III en combate, los
cuales fueron rápidamente destruidos. De este asunto llegaría a
decir que: «Quien quiera que haya organizado estas pruebas
(*del Churchill III en combate), estoy seguro que se sienta detrás
de su bigote de caballería en el cuartel General. El Cairo ha
obviado informar a las tropas que combaten en primera línea.»
El poeta descubrió en su obra el extraño mundo de la guerra
en el desierto, como los hombres vivían y luchaban entre tormentas
de arena, moscas, mosquitos, las fiebres producidas por estos,
dunas, valles, interminables dunas de arena, días terriblemente
calurosos y noches terriblemente frías, máquinas de guerra
camufladas que brillaban traicioneramente a causa del abrasador
sol, vehículos enteros bloqueados por la arena y cuerpos mutilados.
Llegaría con las tropas británicas a Trípoli, y este era el estado
de las unidades inglesas en aquel momento según sus propias
palabras: «La área es como una manta y hace que respirar sea
difícil en todo momento, y a veces apenas eres incapaz de hacerlo.
Mi ojo izquierdo y mi frente se han hinchado sin razón
aparente, la piel y los ojos me pican y tengo un ligero dolor
de cabeza tan fuerte que es como si estuviera borracho. […]
El agua, que parece agotarse siempre, tiene un sabor fuerte a
desinfectante y sal, como si se hubiera mezclado con whisky. […]
Miro hacia atrás y parece como si hubiera gastado parte de mi vida
en la luna, como si hubiera sido una vida muy corta en una nueva
dimensión.» Douglas participó con su unidad en
tremendos y duros combates contra los alemanes como oficial
tanquista, logrando destruir a varios tanques alemanes durante la
2ª y 3ª Batalla de El Alamein. Hay que decir que una ocasión su
tanque fue impactado por una bala del cañón del 88, salvando la
vida milagrosamente. Keith no fue el mejor oficial
tanquista de la guerra, pero no hay duda que lo hizo lo mejor que
pudo, viviendo dentro de su tanque de forma ajena a la realidad:
«En el fragor del tanque, el mundo exterior parece
misteriosamente silencioso y el territorio en que se adentra,
punteado de carcasas humeantes de panzers del enemigo.» Tuvo
algunos enfrentamientos que casi rozaron lo épico contra unidades
abrumadoramente superiores, pero siempre lograba escabullirse del
combate gracias a la velocidad de su pequeño carro blindado. Como
él mismo escribe en su obra, el mayor peligro de los tanques
británicos no eran los tanques enemigos, sino las mortíferas piezas
del 88 que se ocultaban entre las dunas. También su prosa nos
describe el horror de la batalla con su total crudeza. Son
muchas las escenas atroces en las dunas. Pero también hay lugar
para la cotidianeidad de las raciones y las lecturas, la mecánica y
la búsqueda de souvenirs del enemigo: las pistolas Luger y
Beretta. [...] Durante la campaña de África, Keith
Douglas y su unidad fue responsable de la destrucción de al menos
una docena de tanques enemigos, aunque no hay mención oficial
encontrada por este autor a sus logros militares. Como hemos dicho
su tanque fue alcanzado por un cañón del 88 en una ocasión, y tras
aquello la campaña africana terminó para él. Seria ascendido a
capitán con veinte cuatro años y regresó a Inglaterra con su
unidad, los Rangers de Sherwood. 3 días después del
desembarco con su tanque en la playa Gold durante el Día D, pisaría
una mina. Sería enterrado en un seto pero su cuerpo sería
posteriormente recuperado y hoy en día descansa en el cementerio
militar de Tilly-sur-Seulles, cerca de Caen.
DelhRoh visitando la tumba de
Dougas Keith, en muy caluroso verano de 2016 (por eso los
pantalones cortos, más de 40 grados). No hay duda que Keith
Douglas no fue precisamente un “as” al uso, dado que no destruyó
más que 8 o 10 tanques enemigos, entre los que se encontraban
algunos Fiat italianos, pero fue sin duda el poeta bélico británico
más importante de la 2ª Guerra Mundial. Nota: Varios
fragmentos del texto principal han debido de ser eliminados para
que sea más ameno y cumpla las condiciones de PEGI 7. Un saludo.
Keith, Douglas Castellain.
Vergissmeinnicht «Tres semanas y los
combatientes se han ido, Volviendo sobre el suelo de pesadilla
encontramos el lugar de nuevo, y encontramos al soldado tumbado
hacia el sol. El amenazador cañón de este arma lo eclipsa
todo. Tal y como pasó ese día, golpeó mi tanque una vez como si
fuera la entrada de un demonio. Mira. Aquí en el interior
del cañón la foto de su novia que ha escrito en ella: Steffi.
Vrgissmeinnicht con una escritura gótica. [...] .»
Este poema está escrito por uno de los poetas castrenses más
importantes de la 2ª Guerra Mundial, Douglas Keith. La sensibilidad
y exquisitez de los poemas y composiciones de este autor británico
lo convirtieron años más tarde en el poeta más importante que
participó en la contienda, y lo más importante de todo es que fue
oficial tanquista. Este poeta guerrera nació en la ciudad de
Tunbridge Wells en el estado inglés de Kent el 24 de enero de
1920. La casta le venía al galgo dado que su padre era
capitán del ejército británico retirado que se dedicaba a la
crianza de pollos en la granja familiar, la cual tuvo que cerrar
por dificultades financieras en 1926. El niño comenzó a estudiar en
el colegio de Edgeborough School, en la ciudad de Guildford aunque
solamente estuvo estudiando allí dos años, dado que la familia tuvo
que mudarse en 1928 a la ciudad de Gales por las dificultades
financieras del progenitor. El principal problema de la pobreza
familiar radicaba en la enfermedad de la madre de Douglas, dado a
los caros tratamientos a los que ella tenía que someterse.
Finalmente esta situación acabó por desestabilizar el matrimonio,
dado que se divorciaban en 1929. Su padre contraería nuevas nupcias
en 1930. Keith decidió quedarse con su madre y rompió todo trato
con su progenitor con el que nunca volvería a comunicarse.
No hay duda que todos los grandes escritores sufren a lo
largo de toda su vida, de tal forma que estos graves problemas
personales les marcan para toda la vida, encendiendo así los fuegos
gemelos de la creatividad literaria en su interior. Esto mismo lo
confirma Keith años después en una carta de su puño y letra que hoy
se conserva: «Viví solo la mayor parte de mis años de
formación de mi vida, y durante aquel tiempo viví solamente de mi
imaginación, la cual era tan poderosa que me pudo persuadir de que
las cosas que imaginé podían convertirse en realidad.»
Gracias a la generosidad del director de su escuela Douglas pudo
continuar sus estudios, dado que como ya sabemos su familia era
completamente pobre. En 1931 preparó su examen de ingreso al
Christ`s Hospital donde la educación era gratuita y dispondría de
ayudas económicas para poder seguir ayudando a su enferma
madre. Fue aceptado y pudo continuar sus estudios en
septiembre de 1931, lugar donde continuaría su formación hasta
1938. Es en esta institución donde se descubrió su considerable
potencial capacidad literaria y poética y su talento innato
para la poesía. Como todas las grandes figuras
literarias de todos los tiempos, la personalidad de Douglas era
compleja y diferente a la de muchos de sus contemporáneos: poseía
una personalidad caballeresca propia de otras épocas, quizás
fomentada por la autoridad y constante pobreza a la que se había
visto abocado a lo largo de toda su vida. Hay que decir que también
era un enfervorecido pacifista, pero aun así tuvo oscuros
acercamientos a las armas. Por ejemplo, en 1935 estuvo
a punto de ser expulsado de su escuela por robar y utilizar un
rifle de entrenamiento. No había duda que sentía una poderosa
atracción por ellas a pesar de su defensa a ultranza de la paz. Su
filosofía y sus ideas pacifistas resaltan enormemente en su
personalidad, más cuando se distinguió entre otros alumnos en el
Cuerpo de Entrenamiento de Oficiales en el que se alistó
voluntario… ¿herencia de las Historias que su padre le comentó
sobre la Primera Guerra Mundial? Posiblemente. Hay que decir
que desde 1935 su productividad como estudiante se hizo mucho más
productiva, dado que sobresalió como uno de los mejores estudiantes
de su promoción, y también destacó en varios deportes. En 1938, por
ejemplo, ganó un concurso de lectura sobre Historia en el Merton
College de Oxford. Tendría un excelente tutor en el Merton College,
un veterano de la Primera Guerra Mundial que se quedó completamente
impresionado por las dotes literarias de este ardoroso
guerrero. Douglas se convirtió en editor de la revista
The Cherwell, además de uno de los poetas que aparecieron en una
antología llamada Eight Oxford Poets (1941) (“Los Ocho Poetas de
Oxford”
DelhRoh visitando la tumba de
Dougas Keith, en muy caluroso verano de 2016 (por eso los
pantalones cortos, más de 40 grados). No hay duda que Keith
Douglas no fue precisamente un “as” al uso, dado que no destruyó
más que 8 o 10 tanques enemigos, entre los que se encontraban
algunos Fiat italianos, pero fue sin duda el poeta bélico británico
más importante de la 2ª Guerra Mundial. Nota: Varios
fragmentos del texto principal han debido de ser eliminados para
que sea más ameno y cumpla las condiciones de PEGI 7. Un saludo.As tanquista británico en el Norte de África: Un poeta guerrero














