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Erwin Rommel, el Zorro del Desierto

Дата: 17.02.2017 09:21:02
Delhroh: Rommel, Erwin Johannes Eugen, el zorro del desierto y quizás el oficial alemán más famoso de la Segunda Guerra Mundial, nació el 15 de Noviembre de 1891 en Heidenheim an der Brenz, cerca de Ulm, en Wurtemberg, Alemania. La provincia donde nació Rommel se llamaba Suabia, una tierra cuna de guerreros que parecían vivir sólo para alcanzar glorias militares. Su padre era profesor y su madre, Helena von Luz, era hija del presidente del gobierno de Wurtemberg. Rommel podría ser clasificado durante su periodo infantil como el hijo que cualquier madre querría tener:
 «Era un niño muy dócil y amable. Bajito para su edad [...] hablaba muy lentamente y sólo después de reflexionar largamente. Tenía muy buen carácter, era amistoso y no se asustaba de nada»
En 1898, Erwin Rommel padre es nombrado director del Realgymnasium de Aalen, un importante centro de enseñanza en su tiempo. El joven Erwin empezó a asistir a dicho colegio como alumno, en donde mostró síntomas propios de un superdotado: se aburría en clase, no mostraba ningún interés por las materias tratadas y, sin embargo, aprobaba año tras año sin ningún esfuerzo. Era reservado y se mantenía a distancia de sus demás compañeros.
Aunque planeaba ser ingeniero, a los 18 años ingresó en el ejército siendo aceptado como aspirante a cadete en el 124 Regimiento de Wurtemberg. En 1911 se presentó en la Escuela de Guerra de Danzig donde regresó con el grado de Alférez en 1912. Allí conoció, a través de un amigo suyo de la academia, a Lucie Marie Mollin, hija de un terrateniente prusiano que se encontraba en Danzig estudiando idiomas. Completamente enamorado, empezó con ella una relación formal que les conduciría al matrimonio unos años después, en 1916, durante un corto permiso durante la Primera Guerra Mundial. El matrimonio produjo bastante malestar en la familia de la novia, ya que eran católicos (la familia de Rommel era protestante) y no vieron el enlace con buenos ojos.
Cuando Rommel volvió a su regimiento tras graduarse en enero de 1912, se mantuvieron en contacto escribiéndose prácticamente a diario, costumbre que Rommel mantendría inalterada en todos sus posteriores periodos de separación. Su viuda Lucie Marie Rommel logró conservar grandes cantidades de esas cartas a pesar de los saqueos sufridos durante la Segunda Guerra Mundial gracias a la ayuda de familiares y amigos.
En 1913 fallece su padre de forma súbita. Su madre siguió viviendo en la casa familiar, manteniendo el contacto de forma fluida con todos sus hijos hasta su muerte en 1940.
En los dos años que transcurren desde su nombramiento como teniente (Leutnant) hasta el inicio de la Gran Guerra, Rommel se dedica principalmente a la instrucción de tropa, actuando como jefe de sección. Destaca especialmente por su entusiasmo, su capacidad didáctica y su seriedad. No fuma, no bebe, no asiste a bailes ni locales de alterne y (posiblemente porque estaba comprometido) no se le conoce ni una sola relación sentimental más que con su adorada Lucie (exceptuando una supuesta con una mujer llamada Walburga). Sus compañeros durante dicho periodo le recuerdan como un joven oficial muy sociable pero reservado, con mayor tendencia a escuchar que a hablar, pero muy independiente a nivel intelectual.
En marzo de 1914 es destinado como jefe de sección, en un programa de intercambio a una de las baterías del 49° regimiento de artillería, estacionado en Ulm. Con el estallido de la Primera Guerra Mundial, recibe orden de volver a su regimiento el 31 de julio, y se pone en marcha unos días después hacia la frontera francesa.
En septiembre de ese mismo año fue condecorado por matar con bayoneta a tres soldados franceses tras quedarse sin munición. Resultó herido en una pierna, la primera de sus muchas heridas de guerra. Al regresar al frente, en octubre de 1915, se hizo merecedor de la Cruz de Hierro de Primera Clase por su bravura en combate durante las acciones en Argonne. En pleno conflicto, en 1916, contrajo matrimonio con Lucia María Mollin. Tuvieron un solo hijo llamado Manfred que nació en 1928.
En mayo de 1917 fue transferido al frente del Oeste y participó en los asaltos de Monte Cosna y Caporetto donde obtuvo la medalla más famosa de la Primera Guerra Mundial: la Pour Le Mérite, siendo ascendido a Capitán. En 1918 fue transferido a su antiguo regimiento en Weingarten y en 1919 es trasladado a Friedrichshafen para comandar una compañía de seguridad interior. Al final de la guerra ya era considerado un héroe, y su Pour Le Mérite era la confirmación. Diez años después, ocupa el cargo de instructor de infantería en la Escuela Militar de Dresde. 
En octubre de 1933 es ascendido al rango de mayor y enviado a Goslar donde recibe el mando de una unidad de montaña. Conoce a Hitler en 1934, y Erwin piensa que puede ser el hombre que saque a Alemania de la situación en que se encontraba. No siendo un hombre político, no se interesa en el Nacionalsocialismo, pero Hitler llega a tener gran afecto por él. El 15 de octubre de 1934, con el rearme alemán funcionando a plena potencia, Rommel es ascendido a teniente coronel y recibe el traslado como instructor a la Academia de Guerra de Postdam. Es un hecho poco conocido el que durante su época en Potsdam estuvo también temporalmente a cargo de la instrucción de las Juventudes Hitlerianas. Duró poco en el cargo. Su jefe directo, Walter von Schirach, pretendía militarizar la organización, a lo que Rommel se negaba. Argumentaba que el objetivo debía ser más educativo, persiguiendo más la forja del carácter que la consecución de unas habilidades militares. Al recibir la negativa de Schirach, le indicó ácidamente que si tanto deseaba entrenar soldados, debería empezar por convertirse él mismo en uno. A los pocos días, Rommel era relevado de su cargo como instructor jefe de la Hitlerjügend tal como ya se esperaba.
En 1937 recoge sus memorias y los apuntes de sus batallas discutidas en sus clases y publica el único libro que escribió en vida: «Infanterie greift an» (La infantería ataca), en el que además, plasmó su experiencia de combate adquirida durante la Primera Guerra Mundial. Pronto se sucedieron las ediciones, se tradujo a varios idiomas y se convirtió en el manual de lectura obligatoria en varias academias militares de todo el mundo. Pero el lector más influyente sobre el destino de su autor fue, sin duda, el propio Hitler. Fue ascendido a coronel después de la publicación del libro. En 1938 es promovido al rango de Teniente Coronel, y asignado como profesor en la Academia de Guerra de Postdam. En agosto de 1939, Rommel era comandante de la Academia de Guerra de Wiener Neustadt en vísperas del inicio de la guerra con el ataque a Polonia; Hitler llamó a Rommel para que permaneciera en su Cuartel General durante las operaciones. Es ascendido a Mayor General y nombrado comandante del Cuerpo de Guardia de Adolf Hitler durante la campaña. 
La intervención de Rommel en esta campaña fue escasa en cuanto a resultados, pero enormemente influyente en los años posteriores. Cumpliendo con sus funciones de jefe de seguridad, pasó mucho tiempo conviviendo con Hitler. Él mismo vio los rasgos positivos del carácter del Führer: seguridad en sí mismo, valor personal, dotes de mando, capacidad de gestión y una tendencia a seguir sus impulsos en contra de lo que opinaban las mentes más conservadoras del Estado Mayor General. Al ser una campaña tan corta como exitosa, no llegó a conocer entonces la obstinación irracional de Hitler, sus ataques de rabia histérica, o su decisión de sacrificar cualquier cosa con tal de conseguir sus objetivos, incluyendo a sus soldados o la propia Alemania. Hasta que pudo verlo por sí mismo años después (sobre todo a raíz de la batalla de El Alamein en el 42), Rommel se formó una imagen limitada de quien era su comandante en jefe.
En una conversación casual, Hitler le preguntó qué era lo que más le gustaría y Rommel no lo dudó un instante: «El mando de una división blindada». Concedido. El 15 de febrero de 1940 tomó el mando de la 7ª División Panzer, que se recordaría como la «Gespenster-Division» (la División Fantasma) durante la invasión de Francia, debido a la velocidad y sorpresa  con las que actuaba y que formaba parte del XV Cuerpo Panzer, bajo las órdenes del General Hoth. La 7ª División Panzer fue llamada así porque en muchas ocasiones ni el Alto Mando Alemán, ni el Estado Mayor de Rommel sabían dónde se encontraba su comandante; su éxito consistía en la velocidad de penetración y el estar siempre a la cabeza de sus tropas, existiendo ocasiones en las que incluso llegó a apagar los equipos de radio «para no ser molestado». Luego participó en la Invasión de Francia que comenzaría el 10 de mayo de 1940. 
Durante la Campaña de Francia, Rommel captura Dinant el 12 y sin resistencia llega a Philipville el 15 de mayo. Uno de los intentos para contener a las fuerzas de Guderian ocurrió el 21 de mayo en Arras, cuando acorazados ingleses (74 carros y 3 batallones de infantería), trataron de detener y destruir a la 8ª División Panzer, pero fueron interceptados por la 7ª División Panzer de Rommel, quien desbarató el ataque con ayuda de los «Stukas» y del cañón antiaéreo 88, que se utilizó por primera vez como arma antitanque con gran éxito. El 26 de mayo es por fin condecorado con la Cruz de Caballero de la Cruz de Hierro. Posteriormente, cuando las fuerzas alemanas lanzan su ataque al interior de Francia, Rommel avanza desde Abeville, alcanzando Rouen el 10 de Junio. La 7ª División Panzer fue una de las primeras unidades alemanas en alcanzar el Canal de la Mancha (el 10 de junio) y ocupar el puerto de Cherburgo, uno de los puertos vitales para los ingleses. Como recompensa, Rommel fue nombrado comandante de la 5ª División Ligera (más tarde reorganizada como 21ª División Panzer) y de la 15ª División Panzer, que fue enviada a Libia a principios de 1941 para ayudar a las derrotadas y desmoralizadas tropas italianas, formando el famoso Afrika Korps, al frente del cual Rommel logró su mayor fama. 
Rommel se caracterizó por marchar siempre a la cabeza de sus tropas, especialmente en los puntos donde se hallaba mayor resistencia por parte del enemigo, arriesgando en ocasiones la vida y por ello estuvo a punto de morir varias veces en combate. Alumno destacado del creador de la Blitzkrieg, el General Guderian, llegó a perfeccionar los movimientos de las fuerzas Panzer, en base a velocidad y gran coraje, tratando en todo momento de ganarle la iniciativa al enemigo. 
Después de la Campaña de Francia, se dedica a escribir su diario donde describe los acontecimientos de mayo y junio de 1940. En enero de 1941, es ascendido al rango de Teniente General y trasladado a Berlín. El 6 de febrero, recibe el mando del Afrika Korps de manos del Mariscal de Campo von Brauchtsich con el fin de preparar esa fuerza para apoyar a Italia en su campaña contra los ingleses. Sus órdenes eran salir el 12 de febrero para Trípoli.
El 14 de febrero de 1941, Rommel ya está instalado en Trípoli con la 5ª División Ligera Panzer, a quienes se les une, en mayo, la 15ª División Panzer. El 24 de febrero se encuentra por primera vez con los ingleses en El Aghelia y el 31 de marzo lanza un exitoso ataque sobre las posiciones británicas en Mersa Brega, utilizando las tácticas de la Blitzkrieg perfeccionadas en Francia. Empuja a los británicos avanzando desde Tripolitania y lanzándose contra Libia en Cirenaica, logrando capturar Bengazi. Por ello, el 20 de Marzo, es condecorado con los Hojas de Roble para su Cruz de Caballero. 
El 15 de abril de 1941, se encuentra en Bardia-Solum y lanzó una ofensiva que empujó a los aliados fuera de Libia, pero apenas pudo penetrar en Egipto, aunque dejó tras sus líneas el puerto de Tobruk que, aunque cercado por tierra por las tropas del Eje, todavía resistía bajo las órdenes de un general australiano, Leslie Morshead. El comandante en jefe aliado Archibald Wavell lanzó dos ataques para levantar el cerco de Tobruk (Operación «Brevity» y Operación «Battleaxe»;), pero ambas fracasaron. En esos meses recibió el apelativo de El Zorro del Desierto, por la forma astuta con que encaraba los combates, logrando obtener recursos de donde parecía imposible.
En la noche del 17 de noviembre de 1941 un comando inglés penetra en el campamento del Cuartel General de Rommel, con el propósito de asesinarlo, pero él no se encuentra allí. Tras el fracaso de «Battleaxe», Wavell fue relevado por Claude-Auchinleck, quien lanzó una nueva gran ofensiva para liberar Tobruk, la Operación «Crusader» el 18 de noviembre de 1941, que por fin tuvo éxito y permitió a los Aliados reconquistar la Cirenaica. Sin embargo, cuando la ofensiva se quedó sin fuelle, Rommel contraatacó. En una clásica Blitzkrieg (guerra relámpago), Rommel flanqueó a los británicos en Gazala, rodeando y reduciendo al núcleo fuerte en Bir Hakeim y forzó a los británicos a una retirada rápida para evitar ser derrotados por completo. Tobruk, asediada y aislada, era ahora todo lo que había entre el Afrika Korps y Egipto. El 21 de junio de 1942, tras un rápido, coordinado y fiero ataque combinado, la ciudad se rindió junto con sus 33.000 defensores. Sólo en la caída de Singapur, un poco antes en ese mismo año, se capturaron más tropas británicas y de la Commonwealth. Las tropas aliadas habían sido derrotadas. En unas pocas semanas habían sido empujadas de vuelta a Egipto.
Entre estas cruentas batallas, Rommel suma nuevas condecoraciones. El 21 de enero de 1942 se le otorgan las Espadas a su Cruz de Caballero con Hojas de Roble y el día 30 es ascendido a Coronel General. Más tarde, el 21 de junio de 1942, es ascendido a Mariscal de Campo, a la edad de 50 años, consiguiendo así ser el mariscal más joven de la historia alemana. En Agosto de 1941, el Afrika Korps es reorganizado y conformado como el Afrika Panzer Gruppen. Rommel es puesto al frente de todas las fuerzas en el norte africano que incluyen cinco divisiones italianas. Una de sus tácticas fue enterrar los cañones 88 en forma de U, hasta apenas sobresalir en la arena y cubiertos con lonas, lo que los hacía parecer dunas de arena. Luego lanzaba un ataque con tanques ligeros los que inmediatamente retrocedían hacia las posiciones en U, movimiento que dejaba a los blindados ingleses a merced de los cañones 88. 
En esos momentos las fuerzas del Afrika Korps están diezmadas. Apenas le quedaban cincuenta tanques y los suministros dependían de las capturas realizadas al enemigo. Pese a sus insistentes peticiones a Berlín no logra recibir suficientes pertrechos debido a la creciente urgencia de los mismos en el Frente del Este. Pese a ello, reinicia la ofensiva haciendo retroceder a los ingleses desde la línea defensiva de El Alamein y llega a Alam Halfa, pero finalmente se ve obligado a retroceder a sus líneas de partida en El Alamein debido al agotamiento de sus recursos.
Con problemas de salud en octubre viaja a Alemania, pero debido a que los ingleses lanzan su contraofensiva regresa a su Cuartel General el 25 de octubre. Sin tener con que detener a los ingleses abandona El Alamein y retrocede. Con las fuerzas británicas de Malta interceptando sus suministros en el mar y las grandes distancias que debía cubrir en el desierto, Rommel no podía mantener indefinidamente la posición de El Alamein. A pesar de ello, hizo falta la Segunda Batalla de El Alamein, para derrotar a las fuerzas germano-italianas y obligarlas a retirarse. Fue entonces cuando Hitler intervino y desautorizó por primera vez a Rommel en combate: el Führer revocó la orden de retirada y ordenó al ejército alemán permanecer en sus posiciones y resistir hasta el último hombre. La orden fue una sorpresa para Rommel, que no obstante la acató y suspendió la retirada. Sin embargo, esto significaba condenar su ejército a la destrucción, por lo que veinticuatro horas más tarde decidió insubordinarse y volvió a ordenar la retirada. No sufrió medidas disciplinarias, pero lo ocurrido cambió su opinión acerca de Hitler. Los ingleses recapturan Tobruk el 12 de noviembre cuando se inicia la Operación Torch con el desembarco de fuerzas anglo-americanas en la costa occidental de África.
El 17 de diciembre los ingleses capturan de nuevo El Agheila y Rommel sin equipo ni combustible decide retroceder hasta Túnez. El 23 de enero los británicos capturan Trípoli. El 19 de febrero Rommel lanza su última ofensiva y recaptura el Paso de Kasserine, pero el 22 es detenido debido a la superioridad de las fuerzas Aliadas. Rommel le dio el mando del nuevo Afrika Korps al General von Arnin, pero el 23 fue forzado a retomar el mando. El 6 de marzo de 1943 fue llamado a Alemania y aprovechó la oportunidad para convencer a Hitler de que la lucha en África no tenía sentido a menos que recibiera urgentes refuerzos, una medida imposible dada la situación en el Frente del Este. El 11 de marzo de 1943 fue condecorado con la Cruz de Caballero con Hojas de Roble, Espadas y Diamantes, siendo el sexto oficial en recibir ese honor. Entre marzo y julio de 1943, Rommel pasa una temporada de vacaciones con su familia recuperándose, dado que su salud se encontraba bastante mermada.
En mayo de 1943, sin suministros de ninguna clase, las fuerzas alemanas se rinden y son hechos prisioneros 200.000 soldados. Rommel se encuentra enfermo y totalmente desilusionado. Tras su evacuación de Túnez, Rommel pasó un tiempo encerrado en una villa en Alemania. Su estancia allí era secreto de Estado, ya que la propaganda oficial seguía hablando de él como si estuviese aún al frente de sus tropas en África, para conseguir así mantener alta la moral de las tropas. 
Al consumarse la rendición en Túnez (13 de mayo de 1943), Rommel fue transferido temporalmente al cuartel general de Hitler como «consejero militar», sin mando efectivo salvo un paso fugaz por Grecia. La invasión aliada en Sicilia (10 de julio) y el derrocamiento de Mussolini dos semanas después, convencieron a Hitler de que Italia estaba a punto de rendirse y le impulsaron a intervenir militarmente. El Führer llamó a Rommel para darle el mando del nuevo Grupo de Ejércitos B, formado alrededor de Múnich, que empezó a cruzar los Alpes pocos días después. Desde agosto hasta noviembre, Rommel dirigió lo que de hecho era un ejército de ocupación en el norte de Italia. No se ha acusado a Rommel de ningún crimen de guerra o contra la humanidad en este difícil periodo de preguerra civil, a pesar de las órdenes de Hitler de reprimir brutalmente a los partisanos.El 10 de julio es nombrado Comandante en Jefe de las fuerzas del Eje en Grecia, pero pronto es llamado de regreso a Alemania. De la misma forma es nombrado Comandante en Jefe en Italia, pero es reemplazado por el general Kesselring.
Para finales de 1943, Hitler le asigna al Grupo de Ejércitos B bajo el mando del Mariscal de Campo von Rundstedt, y se le encarga la construcción de la llamada Muralla del Atlántico, cuyo propósito es detener a la inminente fuerza de invasión aliada y defender la costa francesa. Sabía que disponía de poco tiempo antes de la invasión y Rommel revigorizó la fortificación a lo largo de la costa atlántica. Bajo su mando, el ritmo de trabajo se aceleró, se colocaron millones de minas y miles de trampas antitanque, así como obstáculos en las playas y la campiña. Se colocaron millones de palos que se clavaron en la tierra y tenían un metro de alto (su función era evitar el aterrizaje de planeadores), los cuales eran llamados por los soldados de forma irónica como «Los espárragos de Rommel». Cuando comenzó el Día D hizo todo lo posible por impedir la penetración de las fuerzas aliadas en suelo francés. Sin embargo, las fuerzas necesarias para repeler el ataque estaban muy dispersas y muy mal equipadas.  
Su experiencia en África le decía que cualquier movimiento ofensivo resultaría imposible en el Frente Occidental debido a la superioridad aérea aliada. Pensaba que los tanques deberían estar dispersos en pequeñas unidades y deberían mantenerse en posiciones bien fortificadas, situadas tan cerca del frente como fuese posible, de modo que no tuvieran que moverse demasiado cuando comenzara la invasión.  Opinaba que la invasión debía ser detenida en las playas. Sin embargo, su comandante, Gerd von Rundstedt, decidió que no era posible detener la invasión cerca de las playas debido a la enorme potencia de fuego de la flota aliada y pensó que los tanques deberían estar formados en grandes escuadrones tierra adentro, cerca de París; los aliados se adentrarían en Francia y entonces los alemanes acabarían con ellos. 
Cuando se pidió a Hitler que eligiese un plan, vaciló y situó los tanques en un punto intermedio. Los tanques quedaron demasiado lejos para lo que Rommel propugnaba, y fuera del alcance de Rundstedt. A pesar de todo, el plan de Rommel estuvo a punto de llevarse a cabo. El caso es que fue gravemente herido en la cabeza cuando viajaba en su automóvil, cerca de Vimoutiers e internado en un hospital en Francia. Durante el Día D, bastantes tanques alemanes, sobre todo de la 12ª División Panzer SS, estuvieron cerca de las playas y crearon un absoluto caos. Pero la superioridad numérica de los Aliados y la negativa de Hitler a liberar a tiempo las reservas Panzer, hicieron que cualquier éxito fuese irrelevante y las playas fueron pronto aseguradas por los Aliados. 
Al poco tiempo es implicado en el atentado contra Hitler el 20 de julio de 1944, cuando se realizaba una junta de Estado Mayor en la Guarida del Lobo, el cuartel general de Hitler en el Este. La verdadera implicación de Rommel en el complot y su opinión sobre el mismo han sido tema de intenso debate a lo largo de los años. Lo que está más allá de toda duda es en Rommel para que los apoyara. Necesitaban desesperadamente una figura de gran renombre que pudiera contrarrestar ante al pueblo alemán la sombra de cualquiera de los lugartenientes de Hitler que intentara ocupar su lugar, y también les hacía falta un militar de prestigio y alto rango que pudiera unir bajo su mando al ejército, enfrentándose a las SS si fuera necesario. Rommel era ambas cosas. A pesar de sus enemigos en el OKW, era una figura ampliamente respetada en el ejército, e incluso en las Waffen-SS, y además era la figura más popular en Alemania después del propio Hitler. Transferido del hospital a Herrlingen, fue puesto bajo arresto domiciliario. Bajo esas circunstancias, las SS le da la alternativa de ser enjuiciado como traidor y humillar a su familia o suicidarse. En caso de suicidio se informaría que habría muerto debido a las heridas y se le rendirían honores militares.
El 14 de octubre de 1944 es llevado a un hospital en Ulm donde se suicida ingiriendo una cápsula de cianuro. El día 18 de octubre de 1944 es sepultado con todo cinismo con los máximos honores militares, como correspondía a un Mariscal del Reich, y fue decretado día de duelo nacional. 
Quizá la parte más despreciable de todo este asunto la representaran las condolencias recibidas de los miembros del Gobierno, quienes seguramente conocían las verdaderas causas de la muerte del Mariscal, habiendo en algunos casos contribuido a la misma con hechos o con palabras. 
«Acepte mi sincero dolor por la sensible pérdida que para usted representa la muerte de su querido esposo. El nombre del Mariscal Rommel quedará para siempre unido a las heroicas campañas del Norte de África. ADOLF HITLER».
«Me he emocionado profundamente al saber que su esposo, el Mariscal Rommel, ha muerto como un héroe, a consecuencia de sus heridas, a pesar que todos esperábamos que siguiera perteneciendo largo tiempo al pueblo alemán. Le expreso mi profundo sentimiento en nombre propio y de la Luftwaffe alemana. GOERING».
«En ocasión de la dolorosa pérdida experimentada en la persona de su esposo, mi esposa y yo le transmitimos el testimonio de nuestra inalterable consideración. Con el Mariscal Rommel el Ejército alemán pierde a uno de sus jefes más ilustres, cuyo nombre quedará para siempre unido a la heroica lucha librada durante dos años por el Afrika Korps. Reciba el testimonio de nuestra más sincera condolencia. DR. GOEBBELS».
En 1950 fueron publicados la recopilación de sus papeles personales hecha por su esposa, su hijo Manfred y el teniente Coronel Fritz Bayerlain titulados «Krieg ohne Hass» y conocida como «Los Papeles de Rommel». En ellos se pueden leer, por ejemplo, la despedida que dejó escrita a su esposa antes de suicidarse:
«Vengo a decirte adiós. Dentro de un cuarto de hora estaré muerto. Sospechan que tomé parte en el intento de asesinar a Hitler. Al parecer, mi nombre estaba en una lista hecha por Goerdeler en la que se me consideraba futuro presidente del Reich... Jamás he visto a Goerdeler... Ellos dicen que von Stülpnagel, Speidel y von Hofacker me han denunciado. Es el mismo método que emplean siempre. Les he contestado que no creía lo que decían, que tenía que ser mentira. El Führer me da a elegir entre el veneno o ser juzgado por el tribunal popular»
Erwin Rommel se consideró siempre a sí mismo como un soldado profesional. En las escasas ocasiones en las que hablaba con su esposa e hijo sobre su tiempo de campaña, decía siempre que la guerra era «una ocupación estúpida y brutal», a la que sin embargo se dedicaba con pasión. Totalmente devoto de sus hombres, disfrutaba con el entrenamiento continuo y se le consideraba un jefe duro y exigente, pero siempre cercano y responsable. De hecho, acostumbraba a ser más querido por la tropa que por sus oficiales. No era un típico militar prusiano de ascendencia noble, sino un oficial de tropa de origen burgués. Nunca formó parte de la camarilla de oficiales que lideraba el Estado Mayor General alemán, con lo que se ganó multitud de enemigos en ese entorno, lo que le resultaría fatal en sus últimos días. 
Firme defensor del concepto de que los militares no debían inmiscuirse en política, no estuvo afiliado al partido nazi en toda su carrera, aunque se le pidió que lo hiciera en varias ocasiones. Sólo una vez recuerda la esposa de Rommel haber oído a su marido hablar de los nazis antes de 1939, y fue para decir que le parecían «una banda de matones callejeros. Es una lástima que Hitler tenga que verse asociado con ellos». Y es que en un principio Rommel admiraba a Hitler por sus cualidades como líder. No fue hasta el inicio del derrumbe del Afrika Korps en 1942 cuando empezó a criticar al Führer por su falta de visión estratégica, y aún tímidamente al principio, asegurando que «tiene que estar mal informado de lo que realmente sucede aquí». La imagen que tenía del líder victorioso de Checoslovaquia en 1938 y en Polonia en 1939, al que tuvo ocasión de ver bien de cerca, no desapareció hasta finales de 1943, con la caída del Afrika Korps. Quizás, las palabras que Winston Churchill le dedicó sean el perfecto resumen de la vida de Rommel:   «Su valor y osadía nos infringieron terribles desastres, pero él me debe el saludo que ya le dediqué en la cámara de los comunes en enero de 1942, y merece también nuestro respeto, porque a pesar de ser un leal soldado alemán, llegó a odiar a Hitler y a su obra, y tomó parte en la conspiración tramada para liberar Alemania desplazando aquel hombre que con sus locuras destrozó a su patria, y por ello pagó esta alta contribución a la paz con su vida. En las sombrías guerras de la moderna democracia, queda muy poco espacio para la caballerosidad».   P.D.: Post pendiente de edición.

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